erotismo

La mirada de deseo de un amor infiel corta el aire de la fiesta, nadie de los invitados debe enterarse; sobre el lienzo de una noche de verano, la caricia segura, los cuerpos profundamente cómplices, los movimientos exactos de dos bocas, dibujan el perfil, claro y neto del amor de pareja; lo trivial de un culo roto, de una cara sonriente mojada por una gran corrida, este continuo agitarse de coños, pollas y culos, en pareja, en grupo o a solas: todo cabe en el gran remolino del erotismo.

Es erotismo los videos porno y aquellos cines tan oscuros; los poemas de Kavafis; las frasecitas explicitas y traviesas del seductor que no tiene vergüenza, y que suenan tan sucias, tan atractivas a los oídos del moralista o del cura; la vida misma es erotismo, es lo hondo de la carne que tiembla, ríe y rompe en un orgasmo sacando el hijo desde el vientre de las hembras, cuerpos como olas que baten, buscan y rebuscan, se muerden, se arañan, se acarician, se aman, se follan, arrastrados por este instinto salvaje, esta necesidad de buscarse entre las piernas, de anularse en este deseo tan parecido al olvido, tan parecido a la muerte.

Hay esposas que se dejan montar como perras en frente de hombres a los que le gusta mucho ser grandes cornudos. Hay los celos y la rabia de quienes quieren poseer más que gozar, pero ellos también imaginan cosas, miran videos, se masturban en secreto mientras que algunos hombres más atrevidos, insospechados siempre, buscan mamarla rapidito en el parque, sus esposas y sus hijos nada saben, como nadie sabe de aquella señorita bien vestida, seria, responsable siempre, que se escapa del novio en cuanto puede para hacer ciertas cosillas, ciertas hábiles cosillas que no se cuentan a nadie, que hay que esconder, porque si se supiese, si se supiese…

Hay hombres que pagan putas, algunos se sienten culpables, otros lo cuentan alegremente a los colegas. Hay putas que piden dinero en la calle, putas que esperan en los clubs, putas que hacen carrera en las empresas, mujeres que aman ser pagadas, mujeres que han sido pegadas y violadas para que se prostituyan. Hay hombres que fantasean con violar a mujeres, chavales que quieren ser atados y humillados, se graban videos para que alguien pueda masturbarse pensado que le estén meando en cima. Las vías del erotismo son infinitas, y todos hacemos de todo, pero muy pocos lo hacemos de cara al mundo, quizás porque la sociedad, en esto muy cristiana a pesar de su pasión por el oro, quiso envenenar al sexo con extraños, torcidos sentimientos de culpabilidad, quizás porque son esclavos de deseos que no saben vivir, ni dominar, por eso lo han llamado pecado, por eso el pecado es tan dulce para quien sabe cumplirlo… Todo lo que leerá aquí fue escrito por quienes tienen deseos fuertes y cuerpos atrevidos, ninguna moral y muchos pecados cumplidos…