Pintura barroca que representa a tres hombres sentados alrededor de una mesa, que bien podrían ser los protagonista de tres hombres y tres cadáveres. El dipinto es de Molenaer, del año 1637
Molenaer, 1637

Tres ladrones y tres cadáveres

Señoras y señores, si es que lo sois, os traemos hoy, desde la verde y norteña Irlanda el cuento popular «Tres Ladrones y tres cadáveres» , traducido al castellano por nuestro Gabriele, y precedido por un breve análisis. Buena lectura.

Breve analisis

Estamos en frente de un tópico muy común a las tradiciones populares y literarias Europeas, no faltando ejemplares recogidos en América y África. Después de matar a tres hombres, los autores del delito, para deshacerse de los cadáveres, recurren a los servicios de un tonto. Parece ser que este tipo de cuento tuvo origen en la Europa medieval como texto escrito, luego con el tiempo, absorbido por la tradicción oral, dio pié a una serie numerosa de variantes donde cambian los protagonistas y el final, quedando intacta la trama. La versión irlandesa es especialmente interesante por el sustrato moral que modifica el cuento. Respecto a otras versiones, donde se cumple el homicidio por accidente o por una justa causa, como en el caso del cuento sevillano «como enterrar curas«, aquí tenemos tres malvados que matan por robar. La figura del tonto es objeto de una completa inversión, y de personaje engañado se convierte en ganador. En definitiva, el orden turbado por una grave falta moral se restablece, en parte, a través de premios/castigos donde los malos pierden. Cuanto a la traducción, admito que no conseguí guardar la profunda musicalidad del original en Inglés. También hice unos pequeños cambios, sobre todo reiterando el sujeto de la acción, que no alteran en absoluto el cuento, pero agilizan la lectura en castellano. Este cuento fue recogido por John Leacy de Ballycarrigeen, Ferns, Co. Wexford; en una nota el señor Jhon nos dice que “Esta historia me la contó el Sr. Michael Leacy, mi padre”. Pues nada, os dejo con Tres ladrones y tres cadáveres, que disfruten.

Tres ladrones y tres cadáveres, texto completo

Había una vez tres ladrones que vivían por aquí. En una misma noche los tres ladrones fueron a robar en tres casas y tuvieron que matar a los tres propietarios, pero, pues, no sabían cómo enterrarlos. Pues, había un viejo tonto que vivía cerca de ellos. Le dijeron que le darían una taza de té si enterraba a un hombre por ellos y no decía nada al respecto. Él aceptó. Le dieron al tonto el muerto y él se fue al cementerio. El tonto hizo un agujero de tres pies de profundidad, puso al muerto en él y volvió con los ladrones por el té. Los ladrones le preguntaron si había enterrado al hombre y él dijo que sí. «Bueno», dijeron, «está aquí de nuevo» y le dieron al tonto otro muerto para que lo enterrara. Él tonto fue y enterró al segundo hombre y lo puso a seis pies, y dijo: «viejo tacaño, esta vez no te levantarás».


Así que volvió y fue a la casa de los ladrones. Los ladrones le preguntaron si había enterrado al hombre y el tonto dijo que sí. «Bueno», dijeron, «está aquí» y le dieron al tercer hombre. El tonto cogió y fue a enterrar al tercer muerto y lo puso a nueve pies, y dijo: «Viejo tacaño, esta vez no te levantarás».


Había un pastor cuidando ovejas en un campo y escuchó al viejo tonto enterrando a todos los tacaños. El hombre para quien estaba cuidando las ovejas era un tacaño, y le contó lo que había visto. El granjero-tacaño entonces se levantó de la cama y huyó con su dinero. Pasó junto al viejo tonto que iba a casa después de enterrar a los hombres asesinados. El viejo tonto pensó que era el tercer hombre que se levantaba de la tumba, así que corrió tras él y lo mató. Cuando regresó con los ladrones, les dijo que había matado a un hombre, así que los ladrones se asustaron y huyeron, y el viejo tonto se quedó con todo el dinero.

Espacio Narrativo

pateando entre escombros, paredes levantadas a medias, escaleras que acaban en la nada, los suelos llenos de trozos de sueños, historias sin acabar, versos que buscan poemas, y personajes que piden a - Presentación -

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