Foto en blanco y negro. Retrato de medio busto de Alda Merini
Alda Merini (Fuente Desconocida)

Biografía de Alda Merini, la otra verdad de una «diferente»

Alda Giuseppina Angela Merini nace el 21 de marzo de 1931 en Milán, segunda de tres hijos. Su padre, Nemo Merini, es empleado en una compañía de seguros; su madre, Emilia Painelli, es ama de casa. Alda es una niña sensible, muy buena estudiante, algo solitaria y melancólica, cátolica devota. Siempre sentiría fuertes vínculos afectivos hacia sus padres, a pesar de las incomprensiones que menudo dificultarían las relaciones familiares. Acabada la primaria con calificaciones muy altas, el padre le impone asistir a los tres años de orientación laboral, a pesar del deseo de la niña de seguir con estudio de bachiller.

Al estallar la segunda guerra mundial, Italia entra en guerra al lado de la Alemania Nazi el 10 de junio del 1940, Alda Merini tiene solo 9 años. Como recordaría ella misma:

“Luego, mi casa fue destruida por las bombas. Estábamos debajo, en el refugio, durante un toque de queda; volvimos arriba y ya no había nada, solo escombros. Ayudé a mi madre a dar a luz a mi hermano: tenía 12 años. Fue una traición por parte de Inglaterra, porque estábamos todos sentados a la mesa, algunos haciendo la tarea, otros comiendo, llegan estos bombarderos, jadeando, y de repente, boom, la gente enloquece. Perdimos todo. Escapamos en el primer carro de ganado que encontramos. Todos apretados. Terminamos en Vercelli. Nos lanzamos a los arrozales porque las bombas no estallan en el agua, nos quedamos allí sumergidos hasta que terminaron los bombardeos. Quedamos solos, mi mamá, el recién nacido y yo. Mi padre y mi hermana se habían quedado en Milán buscando a los demás: todos estábamos enloquecidos. Me convertí en comadrona por necesidad al dar a luz a mi hermano, lo logré: hoy tiene sesenta años y está muy bien. Mi madre, en cambio, tuvo una hemorragia, tuvieron que envolverla junto con el pequeño y llevarlos así, con ella gritando como una loca. En Vercelli nos acogió una tía que tenía otro tío agricultor, nos acampó como pudo a un cortijo. Mi madre parecía la Virgen María, hacía un frío de mil demonios, era una especie de establo, nos quedamos allí tres años. No iba a la escuela, ¿cómo podría ir? En cambio, iba a pilar el arroz, a buscar huevos para ese pequeñito: cuidábamos de él, todo estaba parado, estaba la guerra… Regresé a Milán cuando terminó la guerra, volvimos a pie desde Vercelli, solo con un paquete, sin nada, y nos acampamos en un local prácticamente robado, o encontrado vacío, de un trapero. Y éramos cinco. También rescatamos a mi hermana que se había unido a los fascistas, con los alemanes, había aprendido, se ponía en la calle, levantaba la falda, los alemanes enloquecían y le regalaban pan, así se alimentaba, solo levantándose la falda, era hermosa.”
(De una entrevista de Cristina Ceci a Alda Merini, 2004)

En 1946, con solo 15 años, comienza a escribir poesía. Poco después, por el interés de una maestra de secundaria, conoce al poeta y crítico literario Giacinto Spagnoletti, quien, apreciando su talento, se convierte en su guía. Es muy conocido el episodio de cuando Alda regresó a casa, con una reseña muy positiva de uno de sus poemas hecha por Spagnoletti; emocionada, se la mostró al amado padre, pero él la rompió en pedazos diciendo «Escúchame querida, la poesía no da de comer». El año siguiente, en 1947, con solo 16 años, fue ingresada por primera vez en una clínica psiquiátrica, en la clínica Villa Turro, en Milán. Su estancia fue breve, durante los años siguiente no tenemos noticias de ningún desequilibrio, al revés comienza su progresiva afirmación como poetisa.

En 1950, Giacinto Spagnoletti, incluye los poemas «Il gobbo» y «Luce» en la “Antología de la poesía italiana contemporánea 1909-1949”. Mientras tanto, se inserta en el vivo ambiente cultural de Milán. Conoce a los poetas Eugenio Montale y Maria Luisa Spaziani, que aconsejan al editor Giovanni Scheiwiller de publicar dos poemas de Alda Merini en la antología «Poetesse del Novecento». Entabló amistad con otro gran poeta italiano, Salvatore Quasimodo.

En 1953 Alda Merini publica su primera colección de poemas, «La presencia de Orfeo», con el editor Schwarz en la colección de poesía «Campionario» dirigida por el siempre presente Spagnoletti. Este mismo año se casa con Ettore Carniti, obrero y sindicalista, que hará cierta fortuna abriendo algunas panaderías en Milán. Siempre por el mismo editor, Schwarz, pública en 1955 su segundo libro, «Paura di Dio» y luego «Nozze romane». En 1955 nace Emanuela, su primera hija, el libro «Tu sei Pietro», publicado por Scheiwiller en 1962, sería dedicado al pediatra Pietro de Pascale. Dos años después, en 1957, nace Flavia, su segunda hija.

En 1964 comienza un infierno que duraría hasta el 1972: Alda Merini es internada en el Hospital Psiquiátrico «Paolo Pini», en Milán. La clausura en el hospital fue interrumpida por algún retorno a casa. Fruto de los reencuentros con su marido serán otras dos hijas, Bárbara y Simona, que fueron confiadas a otras familias.

“Cuando me ingresaron por primera vez en el manicomio, era poco más que una niña. Tenía dos hijas y algunas experiencias a mis espaldas, pero mi alma seguía siendo simple, pura, siempre esperando que algo hermoso se presentara en mi horizonte. Después de todo, era poetisa y pasaba mi tiempo cuidando de mis hijas y dando clases particulares a algunos alumnos, muchos de los cuales venían a la escuela y alegraban mi hogar con su presencia y sus risas alegres. En resumen, era una esposa y madre feliz, aunque a veces mostraba signos de cansancio y mi mente se adormecía. Intenté hablar de estas cosas con mi esposo, pero él no mostró señales de comprensión, y así mi agotamiento empeoró. Con la muerte de mi madre, a quien apreciaba enormemente, las cosas empeoraron aún más. Un día, exasperada por el inmenso trabajo, la constante pobreza y quizás afectada por la enfermedad, estallé en furia, y mi esposo decidió llamar a una ambulancia, sin prever que me llevarían al manicomio. Pero en ese momento, las leyes eran claras, y en 1965, la mujer estaba subordinada al hombre, quien podía tomar decisiones sobre su futuro. Así que fui internada sin saberlo, ni siquiera sabía de la existencia de los hospitales psiquiátricos, ya que nunca los había visto. Pero cuando me encontré en medio de uno, creo que enloquecí en el acto al darme cuenta de que había entrado en un laberinto del cual sería difícil salir. De repente, como en los cuentos de hadas, todos los parientes desaparecieron. Por la noche, se bajaron las barras de protección y se desató el caos infernal. De mis entrañas surgió un grito penetrante, una invocación desesperada dirigida a mis hijos, y empecé a gritar y a dar patadas con toda la fuerza que tenía, lo que resultó en que fui atada y martillada con inyecciones.”
(Alda Merini, Diario de una diferente)

Foto en Color. Retrato de familia de Alda Merini, están la poetisa, su marido y las dos primeras hijas. Derechos reservados
Retrato de Familia (dalla web oficial de la poetisa)

Será solo en 1979 que Alda Merini, pasado el drama del internado, vuelve a la escritura. Son de estos años sus obras más intensas y sorprendente sobre el plano social: la enfermedad y el encierro dan a sus versos una pasión y una intensidad conmovedora, una sencillez que sorprende, una capacidad de evocación que rompe todas barreras, llevándonos tan cerca del sufrimiento del alma quela lectura se convierte en una experiencia humana. Quizás profunda humanidad es lo que mejor describe los versos que Alda Merini crea durante estos años. También, sobre el plano social, sus obras llevan a la atención del público un mundo y unos lugares, los manicomios, que siempre habían estado al margen. Pero son años difíciles, el mundo literario parece haberla olvidado. Año tras años, con profundo esfuerzo consigue, despacio, promover un poco su obra.

En 1983 muere su marido. En esta temporada de soledad entabla una amistad telefónica con el poeta Michele Perri; los dos se casarían en 1984. La pareja deja Milán y se muda a Taranto, en el profundo sur de Italia. Finalmente, este mismo año, Alda Merini pública la que se considera su obra maestra: “Terra Santa”. Pero, a pesar de la calidad excepcional de la obra, el mundo literario sigue desinteresándose de ella. A pesar de todo, en 1986 Vanni Scheiwiller publica «L’altra verità. Diario di una diversa», primer libro en prosa de la autora, relata sus años de manicomio. El escritor Giorgio Manganelli en el prefacio del texto diría que Diario di una Diversa:

“… no es un documento ni un testimonio de los diez años que la escritora pasó en el manicomio. Es un reconocimiento, por epifanías, delirios, canciones, revelaciones y apariciones, de un espacio, no un lugar, donde, al desvanecerse toda costumbre y precaución cotidiana, irrumpe el inferno natural y el divino natural del ser humano.»

A pesar de la calidad literaria de sus textos, el éxito no llega, mientras que los problemas económicos se hacen cada vez más dramáticos.

Fue el encuentro casual con el periodista Ambrogio Borsanien el “Bar Chimera”, en Milán, que cambiaría el destino literario y humano de Alda Merini. Como relata el mismo Ambrogio Borsani:

“Así es como Alda Merini empezó a presentarse todas las noches en el “Bar Chimera”, donde Laura le ofrecía un capuchino y una porción de tarta. Pero el hambre no se calmaba. A veces me pedía que la llevara a comer un risotto a medianoche. Hablaba siempre manteniendo la mano delante de la boca, aún no se había acostumbrado a la desaparición de sus dientes debido a los electroshocks. Era muy viva, coqueteaba con los chicos, bromista con los que la apoyaban, malhumorada con las mujeres. En ese entonces, yo colaboraba con la editorial “Il Melangolo”, y le pregunté si tenía algo en prosa, porque nosotros no publicábamos poesía. Ella respondió que tenía una novela. No era cierto, pero la noche siguiente regresó al Chimera con cinco o seis hojas. Algunas estaban escritas en la parte posterior de folletos de tiendas en liquidación. Monté los fragmentos que me traía cada noche y así nació «Delirio amoroso». El 21 de enero de 1990 salió la primera media página en el Corriere della Sera sobre Alda Merini y Delirio amoroso, firmado por Giovanni Raboni. El caso fue recogido por otros periódicos. Luego llegó la primera aparición en televisión, en Telemontecarlo. Fue el comienzo de su popularidad, que crecería de manera vertiginosa.”

La publicación de Delirio amoroso marca el comienzo del ascenso de Alda Merini. Desde ahora en adelante, la escritora no para de escribir, publicar y conquistar un público cada vez más grande junto a la constante aprobación de la crítica literaria hasta que, en 1993, el Premio Librex Montale por la Poesía la consagra entre los grandes escritores contemporáneos italianos.

Los años siguientes son de una intensísima y feliz actividad. Pública numerosos libros de versos, pero también aforismas, cartas, textos autobiográficos, a los que se unen colaboraciones con otros artistas. Alda Merini es ahora una poetisa famosa, apreciada por el público y la crítica, que la considera una de las principales voces de la poesía italiana contemporánea.

Alda Merini muere el 1 de noviembre de 2009, en el Hospital San Paolo de Milán, por un tumor óseo. Esa noche, bajo el hospital, un pequeño grupo de artistas milaneses se reúnen para acompañarla simbólicamente en su último viaje. Alda Merini tenía 78 años. El 4 noviembre, en el Duomo de Milán, se le tributan funerales de Estado.

Foto en color. Retrato de Alda Merini publicado por Elle
Retrato publicado por el periódico Elle

Espacio Narrativo

pateando entre escombros, paredes levantadas a medias, escaleras que acaban en la nada, los suelos llenos de trozos de sueños, historias sin acabar, versos que buscan poemas, y personajes que piden a - Presentación -

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