los cuerpos celestes
de los adolescientes saltan
. entre la mar y el cielo.
miro, recuerdo todo, vuelvo a vivír
caí,
también yo en la arena blanca
y como tú no pude, sentir
el sabor de sus besos:
quemaban la boca, mucho quemaban
solo sentía arderme por dentro
más grande, más fuerte que fuego
más alto, más ligero que cielo
Atardecer, Tarifa, 6 de septiembre 1994



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