. llevaban en sus labios
el último beso del Edén,
cuando el dolor era dulce,
un cuerpo que muere
cerrando los ojos sin preguntarse
y luego, obligada
por necesidades implacables
la humanidad
niña para un último instante
muerde el fruto y grita
el descubrimiento horrendo de dios
la pesadilla del animal
que cesa de ser bestia
y temblando pregunta de sí, de sus días
condenado a desear eternidades
que nunca serán suyas.
¿tiene fin la esperanza, el miedo
cuando se abren caminos celestes
horizontes
donde la mente es perderse
sobre el vértigo del eterno?
caigo,
encadenado por el miedo
intentando una salvación
más allá de los límites del conocimiento.
el alma se hunde en pánico
contemplo al cielo y arde
el infierno de mi pequeñez



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