Portada_Casa_del_Humor_y_de_la_Sátira_de_Gabrovo
Disaster CXXXVIII Carlos Aire

Casa del Humor y de la Sátira de Gabrovo. El mundo dura porque ríe…

¡Ríete ríete ríete! Las risas son cosquillitas para el alma, chorros de cava por las venas, golpes de aire fresco en el laberinto polvoriento de la mente, masajes para el corazón cansado, lluvia de luz sobre la tierra seca del pensamiento, explosión de color en la cara negra de tu suegra, un terremoto que agita nuestros días y derriba las malas horas. ¡Reír reír reír! ¿A quién le importa si es de ti o contigo? Lo que sí es importante es que por fin, después de tantos museos llenos de huesos de dinosaurios, momias o pinturas de santos martirizados, hemos tropezado con este oasis en la triste seriedad de la vida, un lugar consagrado a la alta tarea de enseñar, promover, conservar las risas, o sea la felicidad del ser humano: la Casa de la Sátira y del Humor de Gabrovo, Bulgaria, centro cultural que combina la característica del museo con la de una galería de arte.

Reírse es garantía de libertad y democracia.

Que la importancia del argumento no te ponga serio, porque el punto es eso, no hacer de nada un drama, ni hacerlo tan importante como para no reírse; cada vez que decimos “de esto no se ríe” lo volvemos intocable, sagrado, lo ponemos fuera de nuestro alcance, lo que quiere decir que no podemos criticarlo, que tenemos que aceptarlo pasivamente a pesar de lo que pensamos. “No te rías” ha sido uno de los instrumentos que el poder, tanto el civil como el religioso, ha utilizado para hacernos doblar la cabeza, callar y aguantar los abusos: ironía y humor son una garantía de libertad y democracia. Sobre el plano personal, reírse de uno mismo nos ayuda a aceptarnos por como somos y no por como deberíamos supuestamente ser: nos libera de todo perjuicio y de condicionamiento.

La colección de la Casa del Humor y de la Sátira de Gabrovo

No hace falta ser Hacienda para impresionar con números, la colección permanente de la Casa incluye: más de 22 000 caricaturas, 1000 pinturas, 1000 esculturas, 9500 fotografías, 200 pósteres, 300 piezas entre máscara de carnaval y otros disfraces, por un total de 51 620 piezas, ejecutada por 9000 artistas de 173 países, que se turnan periódicamente en las salas de la Casa. La biblioteca custodia 1000 volúmenes y periódicos en 35 idiomas para honrar, explicar, analizar y guardar memoria del arte de reírse. Durante sus 5 décadas de actividad, La Casa del Humor y de la Sátira de Gabrovo ha organizado más de 500 exhibiciones por Europa, África, Norte América y Oriente Medio. Cada año, con más precisión que el cura cuando pedía el diezmo, lleva a cabo y sin cola: la Bienal Internacional del Humor y de la Sátira en las Srtes; Encuentro Nacional de Cuenta Cuentos Chistosos de Blagolazh; el Carnaval del Humor y de la Sátira; Exhibición y Concurso Mundial de Bellas Artes.

Riéndose por salas y pasillos

Nada más que abrir la puerta, y rozar el suelo con la tímida e insegura puntita del primer pie, como un adolescente entrando a escondite en el cuarto de su vecina, de pronto, viniendo por todas partes, con la fuerza de un gordo luchador de sumo lanzado en una carrera desenfrenada, una tormenta de frases, un remolino de proverbios, una lluvia aterradora de chistes y bromas golpea la cara, abre la boca de par en par y arranca desde la oscuridad de la garganta una grande, sonora, animal y liberatoria carcajada.
Pinturas, comic, videos, estatuas, instalaciones, sonidos, títeres, gatos, fotos, palabras, y una romería de extraños objetos nos arrastra fuera de la normalidad, de aquella normalidad que nos obliga a guardar apariencias a todas horas, a pensar ¡no! Y decir ¡sí! No hay piedad aquí, el humor no perdona a nada y a nadie.
Los dictadores son impotentes si les reímos en la cara, se hacen pequeños, débiles, inútiles. La ironía se burla del capitalismo y de todas las paradojas de estas tristes democracias occidentales, que de democracia tienen solo el traje, sistemas de poder que sistemáticamente destruyen, levantan divisiones, y castran la libertad en nombre de una orden que quiere transformar al ser humano en una pieza de un proceso productivo. Los artistas del humor, y que un Dios más alegre que el del Vaticano los bendiga, ponen de manifiesto procesos y herramientas del poder: ahora tenemos la claridad necesaria para defendernos.
El humor no le tiene miedo a nada y a nadie: las graciosísimas situaciones a las que puede llevar el sexo, el abuso de tecnología y el mecanismo perverso de las redes sociales; las relaciones familiares; el vacío detrás del concepto de belleza que subyace la elección de una nueva miss o de una publicidad; los colegas de trabajo, la tragedia del Alzheimer, muerte, vida, historia, economía, guerras, Dios, los sacerdotes y las virgenes, el pecado y esta moral cada vez más cansada y cansina, los golpes de la buena y de la mala suerte, tú mismo, tus creencias, tus amores y tus dolores, todo es una buena excusa para reírse del destino de la humanidad y de nosotros como individuos. ¡Ríete ríete ríete! Que la ironía reduce los problemas, o nos hace más grande que ellos, con ella todo se vuelve más fácil, más ligero, más humano.

Breve historia de la Casa del Humor y de la Sátira de Gabrovo

Por favor, no reírte, es algo serio, la Casa comenzó su andadura a lomo de oveja. El 14 de noviembre 1882 la familia Kalpanov, acomodados empresarios de Kalapani, no muy lejos de Gabrovo, abrieron la primera fábrica de tejidos de lana de toda Bulgaria. El pelo de estos mamíferos hizo la fortuna de la familia y en 1891 los Kalpanov decidieron fundar, con el dinero ovino, una sociedad anonima para comerciar cuero, abriendo en 1927 una fábrica de pieles. La fábrica atravesó varias reformas y siguió activa hasta que, el 15 de junio de 1955, un nuevo órden económico y social decretó la nacionalización de la fábrica. Poco despúes el estado paró la produción, la fábrica cerró y el edificio quedó vacío y silente. Nadie sospechaba que las risas habrían que reemplazar al ruido de las maquinarias.
El 29 de octubre de 1973 fue un día para recordar. Don Stefan Faratunov, presidente de la sección de Humor y Satira de la Consejería de Arte y Cultura de Gabrovo, y Don Kolyo Atanasov, presidente del Club Obrero de Cultura, presentaron una propuesta para la fundación de una Casa del Humor y de la Sátira en Gabrovo:

“Todos saben que si queremos conseguir los más altos resultados y estar muy por delante de los demás, tenemos que apuntar alto. Lo que es ordinario es ordinario; en el mejor de los casos podría hacer una ciudad ordinaria, con total falta de carácter. Hasta la mejor idea, aplicada a media, especialmente en el rural, revela un ridículo impulso provincial que solo dará resultados provinciales […] cuando todo se habrá realizado, la Casa tendrá todas las infraestructuras y los prerequisitos para establecerse facilmente como un departamento de la Academia de la Ciencia. En este país existen sucursales y departamentos que estudian las variedades de girasol, tabaco, tomate, ¿y qué no? ¿Por qué no debería tener un departamento enfocado al humor y a la Sátira?”

El emblema de la Casa sería un globo terraqueo con ojos y orejas de gato “para ver y escuchar” el humor del mundo, inspirado a la mascota de Gabrovo, el Gato. El gran discurso fue recibido con gritos de júbilo, risas y otras muestras de gran entusiasmo. El proyecto que se aprobó era un monumental desproposito, algo como un imenso santuario de las risas; incluía: salas para las exhibiciones y almacenes, un bloque de edificios administrativos, una gran biblioteca con anexas salas de lectura, un gran Cinema, una zona comercial y un bar, un jardín de verano, el Parque del Humor, un hotel, un Teatro de Variedad, una inmensa sala conferencia y un garaje subterráneo. Pero, quizás, fue todo un chiste, porque nunca llegó a realizarse, se quedó suspendido en el etéreo reino de la imaginación, junto con las hadas y los ángeles, un luminoso ejemplo de la altura alcanzada por el espíritu y nunca realizada en tierra. Finalmente, lo que se hizo, fue renovar y adaptar la fábrica de pieles de los Kalpanov para albergar la Casa del Humor y de la Sátira de Gabrovo a escala menor. Actualmente la Casa incluye 10 salas expositivas distribuidas sobre 4 plantas, por un total de 8000 metros cuadrados, 1 sala conferencia de proporciones normales, un espacio que llamaríamos demi-bar, 1 tienda souvenir, el Teatro Satírico Experimental, la Biblioteca y… el Jardín de las Risas.

El Jardín de las risas.

No hay mejor lugar para reírse que bajo el cielo, solo ahí las risas están libre de volar alto, altísimo, hasta el empíreo, y a ver si San Pedro esta vez abre la puerta, y Dios por fin nos escucha y para de liarla. Siguiendo este pensamiento, los sabios padres plantaron un Jardín de las risas en la Casa del Humor y de la Sátira de Gabrovo; hicieron nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer. Tomaron, pues, Hitar Petar y lo pusieron en el Jardín, para que lo labrara de risas y lo guardase de la tristeza. Y se multiplicaron luego las estatuas, Charlie Chaplin, Don Quijote y todos aquellos héroes de las risas que si no nos impiden de caer en la tentación, por lo menos nos liberan del mal. En cuanto a Hitar Petar os contaremos la historia otro día, que si no llegamos tarde al cine.

Gabi

Mis pensamientos son como humo, se van al mínimo movimiento de aire. Voluble, como la mar cambio de rumbo cada seis horas, mis sentimientos se manifiestan de pronto y sin engaño. Vivo perdidamente... - Autobiografía -

Comenta