Cuentos de animales

Los cuentos de animales ocupan un lugar privilegiado en la narrativa oral y escrita, no tiene que extrañarnos, como nos recuerda Levi Strauss, los animales no son buenos solo para comer, sino para pensar. El ser humano siempre miró al mundo animal con curiosidad, quizás porque estuvimos entre ellos, éramos como ellos, hasta que a un punto un camino diferente nos apartó de la naturaleza: acaso el ser humano busca en los animales la “pureza perdida”, aquella edad de oro que muchas culturas, como la cristiana y la griega, ponen en el pasado, cuando no había necesidad de labrar la tierra que daba todo lo necesario, o sea, cuando el ser humano no conocí la agricultura y vivía como los otros animales, pero eso es ya mucha filosofía…

Lo cierto es que los animales en todas las culturas han tenido valores simbólicos, mágicos y religiosos, es bastante pensar en los cuervos mensajeros de Wotan en la mitología germánica o en las Águilas de Zeus en el mundo griego; las divinidades con cabeza de animal del Antiguo Egipto o de la India, la serpiente para los cristianos, hasta el Ratón Pérez de nuestros días. Estos valores se han expresado a través de la palabra nutriendo el cada vez más grande caudal de los cuentos de animales.

Las razones de tanto protagonismo de los animales en los cuentos, mitos y leyendas se deben a varias razones. Antes de que la ciencia cobrara fuerza y despojara otras formas de conocimiento, los animales daban al ser humano respuestas, en el sentido que podían ofrecer una explicación de la fenómenos. También por sus características, tan especiales al ojo del humano, los animales estaban a mitad de camino entre el mundo de los espíritus y el mundo terrenal, constituyéndose, a través del cuento y de la leyenda, en puentes entre las dos dimensiones. Por su extraño vivir, también los animales se convierten en símbolos y expresiones de realidades naturales como lo son la fertilidad o las estaciones, generando otros cuentos.

Fuerte como un toro, listo como un zorro, ágil como un gato o fiel como un perro: el ser humano reconoce al animal cualidades físicas, así como características morales, cuál son la nobleza, la fidelidad o la crueldad. Son características que el ser humano reconoce también a sí mismo: el animal entoces se convierte en metáfora de cierto tipo de personas. Pero bueno, aquí paramos, porque los cuentos de animales son una buena materia para un ensayo de muchas páginas y estas pocas líneas son solo una presentación: nos despedimos, esperando que esta colección de cuentos de animales seleccionada por Espacio Narrativo te guste querido lector.

Hasta la próxima sílaba.