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¡Aún dicen que el pescado es caro! (Joaquín Sorolla)

El chacal, el león y la mona

Paradas (Sevilla) 1990 . Contado por Enrique Palma, publicado por José L. A. García en: Cuentos Populares Sevillanos, Tomo II

Dice que era un chacal, y una chacala, y llevaban sus chacalitos. Iban caminando y se encontraron una casa. No tenían casa. Y dice: Pues en esta casa nos vamos a meter.
Pero resulta que la casa era de un león. Y de ama de llaves había una mona en la casa. Y le dijo la mona: aquí no podéis estar, porque ésta es casa de un temeroso león, y cuando llegue os matará y os comerá a todos.
Y dijo, Pues nosotros, dijo la chacala, y el chacal, nosotros no nos vamos de aquí.
Dice la mona: pero yo iré y lo llamaré. Y cuando venga, os matará.
Total, que la mona salió en busca del león, y lo encontró y se lo contó: que se habían apoderado de la casa unos chacales que pasaban, y unos chacalitos. Y dijo el león: no es posible que de mi casa se haya apoderado un misero chacal. ¡Vamos para arriba!
Pero el león iba con la mosca en la oreja. Y el chacal, que era muy astuto, miraba por la ventana a ver si venía.
Cuando llegó el león a la casa, no se atrevió a entrar de golpe. Escuchó en la ventana, y el chacal, que lo estaba viendo, que sabía que estaba allí escuchando, le dijo a la chacala: ¿Por qué lloran los chacalitos? Se pusieron los chacalitos a llorar, y dijo la chacala: ¿Por qué lloran? Dice, es que los pobrecitos tienen hambre y quieren carne de león; pero pronto vendrá uno muy grande, se lo mataremos y se lo comerán.
Cuendo el león escuchó eso, le pegó una zarpazo a la mona: mató la mona y salió de huida.
Y le dijo el chacal a la chacala, el mundo es de los audaces, lo decía mi abuelo, y mi abuelo era sabio.

Gabi

Mis pensamientos son como humo, se van al mínimo movimiento de aire. Voluble, como la mar cambio de rumbo cada seis horas, mis sentimientos se manifiestan de pronto y sin engaño. Vivo perdidamente... - Autobiografía -

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