Paradas (Sevilla) 1990 . Contado por Enrique Palma, publicado por José L. A. García en: Cuentos Populares Sevillanos, Tomo II
Dice que era un chacal, y una chacala, y llevaban sus chacalitos. Iban caminando y se encontraron una casa. No tenían casa. Y dice: Pues en esta casa nos vamos a meter.
Pero resulta que la casa era de un león. Y de ama de llaves había una mona en la casa. Y le dijo la mona: aquí no podéis estar, porque ésta es casa de un temeroso león, y cuando llegue os matará y os comerá a todos.
Y dijo, Pues nosotros, dijo la chacala, y el chacal, nosotros no nos vamos de aquí.
Dice la mona: pero yo iré y lo llamaré. Y cuando venga, os matará.
Total, que la mona salió en busca del león, y lo encontró y se lo contó: que se habían apoderado de la casa unos chacales que pasaban, y unos chacalitos. Y dijo el león: no es posible que de mi casa se haya apoderado un misero chacal. ¡Vamos para arriba!
Pero el león iba con la mosca en la oreja. Y el chacal, que era muy astuto, miraba por la ventana a ver si venía.
Cuando llegó el león a la casa, no se atrevió a entrar de golpe. Escuchó en la ventana, y el chacal, que lo estaba viendo, que sabía que estaba allí escuchando, le dijo a la chacala: ¿Por qué lloran los chacalitos? Se pusieron los chacalitos a llorar, y dijo la chacala: ¿Por qué lloran? Dice, es que los pobrecitos tienen hambre y quieren carne de león; pero pronto vendrá uno muy grande, se lo mataremos y se lo comerán.
Cuendo el león escuchó eso, le pegó una zarpazo a la mona: mató la mona y salió de huida.
Y le dijo el chacal a la chacala, el mundo es de los audaces, lo decía mi abuelo, y mi abuelo era sabio.



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