Manos de ancianos
Sin título (Angel Morales Rizo)

Ancianos, memoria vivente de los lugares y del pueblo

Te hablo, me miras, en tus ojos veo reflejadas las honduras del tiempo, los breves años del ser humano que es la única medida que puede valerme de algo: las eternidades están más allá del alcance de mi boca. Tus palabras desbloquean el pasado y desvelan el sentido de los lugares, tú, y los que como tú llevan en la piel la huella del tiempo, los ancianos, los viejos, sois la memoria viva de los lugares, memoria viva hecha por carne y palabras, una memoria que tadavía actúa y traba el presente. Por vuestra boca aprendo: a través del diálogo, juntos, rompemos la superficie trémula del olvido para caer en la mar del tiempo y convertirnos en guardianes de la historia perdida, la historia silenciosa e íntima de la gente común, de mi gente, del pueblo, una historia hecha por emociones y experiencias personales, por realidades vividas, porque la historia de los libros es una opinión, y una opinión vale menos que una experiencia, porque la historia de los libros es historia del gran teatro humano, de reyes y presidentes, de guerras y economía global, o sea, es la historia de quien gobierna y se cree más importante que un vaso de agua. Con vosotros, ancianos, padres por algo más grande que la sangre, construyo o niego identidades, aprendo el sentido de nosotros y de los otros, el sabor a maravilla de la palabra extranjero.

Ancianos, de mi tierra y de las otras, vereda de la enseñanza, sois vosotros los pasos del verdadero progreso: acumulación de experiencia y habilidad para solucionar los nuevos problemas, porque lo que llaman progreso es la secuencia de quien insiste con los mismos errores de siempre y que desarrolla novedades que en lugar de solucionar problemas solo crean problemas nuevos.

La sencilla claridad de vuestra mirada, padres, la sencilla sabiduría de vuestro sentido común, quisiera yo que fuese el bajel de nuestra historia con los brazos fuertes de los jóvenes, cara al viento, riendo en las tempestades, manejando el timonel hacia horizontes siempre nuevos: una sociedad sin memoria es una sociedad sin identidad, sin razones ni caminos; una sociedad sin jóvenes ni rupturas es una sociedad ya vencida por la muerte.

Espacio Narrativo

pateando entre escombros, paredes levantadas a medias, escaleras que acaban en la nada, los suelos llenos de trozos de sueños, historias sin acabar, versos que buscan poemas, y personajes que piden a - Presentación -

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