divertida paralelísmo entre el intento de definición de poesía y el trabajo de un investigador
Forjando una definición de poesía... Instituto Pasteur (FUNDAÇÃO CALOUSTE GULBENKIAN)

Hacia una definición de poesía

Los intentos de dar una definición de poesía cierta y clara, que acerque la literatura a la exactitud de la ciencia, acaba con un fracaso o, en el mejor de los casos, con un resultado parcial, que poco resiste a los empujones del pensamiento. No tenemos que extrañarnos: cualquier cosa que tiene que ver con el ser humano, y sobre todo con las emociones, siempre se quedará húmeda y resbaladiza o como una imagen de humo que se deshace a cualquier intento de agarrarla si nos acercamos a ella con los instrumentos propios de la lógica. Al pan pan, al vino vino y a Cesar lo que es suyo, dicen, pues que la lógica se ocupe de lo lógico y deje que pasión, locura y sentimiento hagan luz en los territorios nocturnos de la imaginación y de la poesía, porque es el sueño de la razón que genera lo imposible.

La posición de Aristóteles: la poesía es un hecho humano y natural

Comenzamos estas andanzas hacia una definición de poesía con un clásico, en todos los sentidos: Aristóteles, hombre de letras, de ciencia, de arte y de política. El gran filósofo no ha dejado ninguna definición de poesía, tomándola más bien como un axioma, o sea algo tan claro que no merece la molestia de buscarle una definición, pero, en su libro “El Arte Poética”, hace una reflexión muy interesante:

“Es evidente que el origen general de la poesía se debió a dos causas; cada una de ellas parte de la naturaleza humana. La imitación es natural para el hombre… Es asimismo natural para todos regocijarse en tareas de imitación… La imitación, entonces, por sernos natural (como también el sentido de la armonía y el ritmo, los metros que son por cierto especies de ritmos) a través de su original aptitud, y mediante una serie de mejoramientos graduales en su mayor parte sobre sus primeros esfuerzos, crearon la poesía a partir de sus improvisaciones”

Para Aristóteles la poesía es arte, o sea, imitación en el sentido griego de representación de la realidad. Más allá de que Aristóteles y sus coetáneos tenían una experiencia y una idea de poesía muy diferente de nosotros y costumbres raras como la de mezclar el vino con agua, es bonito el hecho que el viejo filósofo apunte a que la poesía es parte de la naturaleza humana, o sea algo que el ser humano hace por el simple hecho de ser humano, como respirar, dormir o copular. En este sentido nuestra experiencia del mundo y de la historia confirma las palabras de Aristóteles: no hay cultura que se exprese oralmente o por escrito, de un tiempo del cual quede memoria, oral o escrita, que no haya creado poesía, oral o escrita… Me permito una segunda y última citación de Aristóteles sobre la poesía:

“De lo que hemos dicho se desprende que la tarea del poeta es describir no lo que ha acontecido, sino lo que podría haber ocurrido, esto es, tanto lo que es posible como probable o necesario. La distinción entre el historiador y el poeta no consiste en que uno escriba en prosa y el otro en verso; se podrá trasladar al verso la obra de Heródoto, y ella seguiría siendo una clase de historia. La diferencia reside en que uno relata lo que ha sucedido, y el otro lo que podría haber acontecido. De aquí que la poesía sea más filosófica y de mayor dignidad que la historia, puesto que sus afirmaciones son más bien del tipo de las universales, mientras que las de la historia son particulares.”

Aquí con una liviandad parecida a la de una mariposa, Aristóteles afirma algo contundente como una maza: lo ideal, que es una forma de imaginación o invención, tiene más dignidad de lo real o histórico, y que el hecho consumido queda reducido dentro de sus propios términos, mientras que lo probable abarca la totalidad de las cosas, o quizás que el sueño es más bonito que la realidad, o que al final los seres humano acaban por cagarla siempre…

El punto de vista de Aristóteles es sumamente interesante, sobre todo para nuestra época histórica, dominio supremo de la ciencia y de la lógica de la conveniencia. Para Aristóteles la poesía queda en el mundo brillante de lo ideal, de lo que debería ser y que no ha sido, en aquella dimensión donde a través del “sueño” el ser humano alcanza la perfección: poesía es la cumbre de la experiencia humana. Todavía no sé si el discurso de Aristóteles me convence, pero es cierto que a través de la palabra se han concebido “cosas” que quedan fuera del alcance de la ciencia y sobre todo de la experiencia directa del ser humano: infinito, futuro, dios, eterno. A través de la poesía toman forma intuiciones o se “reducen” grandezas inalcanzables a una “dimensión” que podemos manejar. Quiero decir que quizás la poesía, y el arte en general, como la ciencia cuando redescubre la ética y vuelve a ser humana, son unas muletillas necesarias para la existencia, sin la cual la vida no sería más pobre pero seguramente más dura. De Aristóteles podríamos también deducir que la poesía es una forma de redención y un empuje a intentarlo de nuevo, corrigiendo las imperfeciones de la historia con la perfección de la poesía. No sé hasta qué punto lo que digo tendría sentido para Aristóteles, un poco porque me baso en una traducción al castellano, un poco porque tenemos en el medio 2345 años, pero más me importa que tenga sentido para ti que estás leyendo.

La definición de Bécquer: poesía eres tú

Pasamos de la Grecia antigua a la España romántica, muchos conocemos la rima XXI de Bécquer, una de las rimas más famosas del poeta Sevillano:

Para nosotros la mujer de la Rima XXI de Becquer, poesía eres tú, es así, hermosa, provocaativa y decidida, digna definición de poesía
Así nos imaginamos la «Ella» de la rima XXI, poesía eres tú (Jean Michel)

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Que es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

Bécquer nació 2158 años después de que murió Aristóteles pero no se aleja mucho del filósofo de Estagira: la poesía es un hecho emocional y vivencial, o sea: la poesía es parte de la naturaleza y existencia humana. La escena pintada en palabras por Bécquer en la rima XXI es sencilla; apunto que es extraordinario como el poeta ha sido capaz de reducir lo descriptivo a un grado tan alto de esencialidad que roza el absoluto y consigue la potencia expresiva de una erupción volcánica. Él está cara a cara con una mujer que intuimos de gran carácter y hermosa, no sabemos si ya saboreada o por conquistar. Están al final de una conversación de fuego donde la carga sexual se mezcla a la tensión intelectual de los dos personajes (clavas en mí pupilas tu pupila azul). La pregunta de Ella es sencilla y directa pero potente como una estocada al pecho: ¿Qué es poesía? La respuesta de Bécquer es simple, y, como todo lo simple, es inmensa: poesía eres tú. Poesía es Ella porque Ella es el origen del fuego, de la pasión y de la emoción sexual e intelectual del poeta, poesía es Ella porque hace arder la vivencia con la fuerza de la emoción, poesía es Ella porque Bécquer, cuál gran poeta que es, conoce los límites de las palabras, y sabe que la realidad de lo vívido siempre supera la palabra, sobre todo la palabra congelada, reducida al cadáver de una página blanca: nunca la palabra fuego quemará como el fuego, ni las palabras hieren más que una espada y hacer el amor siempre será más bonito que escribir un poema erótico, a pesar de que ciertos versos aumentan la intensidad del coito. Para Bécquer la poesía es la belleza de las emociones que siente mirándola, emociones que la poesía intenta «reproducir» o provocar en el Lector.

La definición opuesta de los renacentistas

Ahora, para cuanto nuestra era de ciencia sin límites y tecnología se esfuerza, con una furia lógica antes desconocida, por definir, catalogar y reducir a un mero objeto amor y emociones, el ser humano se rehúye a cualquier forma de posesión científica: en él siempre habrá una componente irracional. De esto consigue una reafirmación tan rotunda como la luna que la poesía sigue y seguirá siendo en su origen una cuestión emocional fuera del alcance de la ciencia, con el corolario que una definición de poesía que sea satisfactoria, cierta y segura, como un punto que marca sin fallo un pueblo sobre un mapa, es imposible. Pero en la poesía, siendo actividad humana, lógica y emoción se tocan, se besan y entremezclan lenguas hasta fundirse en un solo hermoso cuerpo. Quiero decir que si cualquier cosa que atiene al ser humano tiene una componente irracional, cuando no de pura locura, es también verdad que tiene siempre un punto de lógica. Los humanos jugamos siempre sobre varios planos, espiritual y carnal, razón e instinto, lógica y emoción. Deriva de esto, como un barco en la resaca, que la poesía tiene también mucho de estudio, técnica y un largo aprendizaje a base, como siempre, de ensayo error.

Esta lección es quizás una forma bastante real de describir la poesía renacentista culta. Los poetas renacentistas escribían con esmero delicioso, buscando equilibrios cristalinos de sonidos, en una incansable búsqueda de belleza y perfección formal. Cuanto al contenido, en la mayoría de los casos, insistían sobre poco argumentos desarrollados a golpes de tópicos. La impresión que tiene el lector es que el argumento del poema es solo una excusa para hacer poesía, como cuando un ateo se emborracha en una fiesta patronal: el santo es solo la excusa, lo importante es la fiesta. En este sentido, tal como el más travieso de los feriantes, el poeta renacentista llega a un manejo sublime de ritmos y sonidos hasta crear obras técnicamente geniales. Estamos en el plano opuesto de Bécquer y Aristóteles: la poesía es una noble actividad intelectual del ser humano culto.

El aspecto técnico, la poesía como saber hacer, vale por cualquier tradición poética, pasada, presente y probablemente por venir, y es lo único de la poesía que se puede analizar con las herramientas de la ciencia literaria y es susceptible de ser definido. He aquí la definición de poesía que dio Antonio Quilis en aquel mítico «Métrica Española» que da en el blanco con una definición de poesía en cuanto hecho artístico:

“El poema es (…) un contexto lingüístico en el cual el lenguaje, tomado en su conjunto de significante y significado como materia artística, alcanza una nueva dimensión formal, que, en virtud de la intención del poeta, se realiza potenciando los valores expresivos del lenguaje por medio de un ritmo pleno.” (y de un mar de técnica añado yo)

El libro de Quilis los teneis disponible en googledrive o academia.edu .

La definición de Cernuda: la poesía es antes de la poesía

Con este breve texto, titulado Poesía, escrito durante los años de exilio que siguieron a la Guerra Civil, Luis Cernuda abre Ocnos, un libro de prosa poética hermoso, hecho por palabras delicadas como cristal fino, que la nostalgia por lo vivido hace vibrar despertando melodías como de perlas goteando de la mar al cielo:

En ocasiones, raramente, solía encenderse el salón al atardecer, y el sonido del piano llenaba la casa, acogiéndome cuando yo llegaba y al pie de la escalera de mármol hueca y resonante, mientras el resplandor vago de la luz que se deslizaba allá arriba en la galería, me aparecía como un cuerpo impalpable, cálido y dorado, cuya alma fuese la música. ¿Era la música? ¿Era lo inusitado? Ambas sensaciones, la de la música y la de lo inusitado, se unían dejando en mí una huella que el tiempo no ha podido borrar. Entreví entonces la existencia de una realidad diferente de la percibida a diario, y ya oscuramente sentía cómo no bastaba a esa otra realidad el ser diferente, sino que algo alado y divino debía acompañarla y aureolarla, tal el nimbo trémulo que rodea un punto luminoso. Así, en el sueño inconsciente del alma infantil, apareció ya el poder mágico que consuela de la vida, y desde entonces así lo veo flotar ante mis ojos: tal aquel resplandor vago que yo veía dibujarse en la oscuridad, sacudiendo con su ala palpitante las notas cristalinas y puras de la melodía.”

Cernuda entiende la poesía como aquel vibrar mágico de la existencia, aquel misterio conmovedor que el ser humano intuye “detrás” de las cosas y que para el poeta constituye un lugar real y concreto, paralelo a la existencia corriente: la poesía no son las palabras sino todo lo que está detrás y antes de aquellas, es la percepción, las emociones, las vivencias del alma en sus andanzas por la vida. Los versos, las sílabas, la rima, todo lo que normalmente se considera poesía se “reduce” al medio que el poeta usa para expresar esta profunda conmoción que nos da la existencia. Es quizás por esto que la palabra “poesía” solo aparece en el título como pista para que el lector pueda entender de que se habla: Cernuda para hablar de poesía nunca la nombra e insiste sobre el sonido puro, el sonido sin articulación verbal, que es el elemento primigenio y previo a la palabra, y que luego la construye.

El tiempo como obstáculo a una definición de poesía

Para algunos, la dificultad de encontrar una definición universalmente válida, o de alguna utilidad, es el tiempo. No se trata de un hecho filosófico sino físico. Se escribe poesía desde hace miles de años, probablemente hubo poesía antes de la escritura: un hecho tan íntimamente ligado a la forma en que concebimos y expresamos el mundo a través del lenguaje verbal, no es el mismo durante un tiempo tan largo y una geografía tan extensa como lo es el mundo y la totalidad de la historia. Pero al final es solo un problema ilusorio: a un hombre medieval o a una mujer renacentista poco le importa de lo que pensamos nosotros hoy de lo que ellos escribían ayer, con que la definición nos sirva a nosotros ya vale.

Una definición de poesía por los holgazanes de Espacio Narrativo

Es muy parecido al estudio de Espacio Narrativo despúes de un día de trabajo, como lo de buscar una definición de poesía: papeles rotos, cajas abierta, la mirada y el actitud de un loco...
(Santiago Sito)

Nuestro no siempre querido Alejandro Sidonia, hombre de letras, vino y (pocos) amores efímeros, parte de Aristóteles pero en lugar de ir adelante va atrás en el tiempo y rebusca la definición de poesía en los sonidos primordiales de antes de que fuésemos humanos.

Poesía es cuando la palabra, vencida por la nostalgia, intenta volver a sus orígenes, a la pureza del sonido, a la música y a todo lo que está antes de la música; por eso la poesía quebrantará sus propios huesos en búsqueda del ritmo, por eso intentará quitarse la piel, abandonar su propia carne y volver a ser vibración pura, o sea al significado reducido a su término más esencial: la vida, en el sentido de lo que la carne y el espíritu viven en una porción determinada del tiempo. Sobre un plano formal es la coincidencia perfecta de significante y significado, más, significante y significado son la misma cosa, es esto el sentido más profundo de un grito de dolor o del gemido durante el coito, es esto lo que la poesía intenta volver a ser. Es una idea mucho menos romántica de lo que parece: fuimos animales que se expresaban a través del silencio, del llanto, del grito, de gruñidos; con el pasar del tiempo nos convertimos en seres humanos y estos sonidos se fueron complicando hasta llegar al lenguaje verbal. Quiero decir que si un Australopithecus es nuestro ancestro, un grito o un gruñido son los antepasados directos de las palabras y de la poesía. Los orígenes de las palabras y de la poesía son estos sonidos puros, desarticulados, que alcanzan la máxima potencia expresiva y aquella perfecta coincidencia de forma y contenido que el arte busca siempre y casi nunca alcanza. Todavía hoy, cuando ya nada se puede decir, solo nos queda lo de siempre: reír, llorar, gritar o callarse: lo único que queda es un sonido simple, puro, sin articulación lingüística. Lo más grande que tenemos, que sentimos, que pensamos, no se expresa en palabras pero sí en sonido, el arte más cercano al sonido es la música, la música hecha carne es danza, la carne que se muda en palabras es poesía.«

Tengo que admitir que aquella noche en el Bar Ruki (al final de Cruz Roja, por si pasas por Sevilla, tienen el botellín a 1 euro), donde los holgazanes de Espacio Narrativo solíamos reunirnos, tanto él como yo habíamos bebido cierta cantidad de alcohol. Recuerdo que Alejandro acabó su discurso con un eructo potente. Aquella noche yo no tuve mucho que añadir, porque para mí la definición de poesía es algo más sencillo y aún más absoluto que para Alejandro:

«No hay poesía cuando el artificio llega a borrar la inspiración. Cuando escribir es un proceso puramente intelectual tendremos filosofía, cuando se le entremezclan las emociones habrá narrativa, cuando las emociones superan el elemento lógico tendremos poesía.»

Escribí esta definición de poesía cuando tenía 20 años, ha pasado mucho tiempo, ahora no me creo nada de eso y me quedo con que una definición de poesía es totalmente innecesaria: solo quienes se ganan el pan con la investigación literaria tienen una necesidad real y un estímulo en la búsqueda de una definición. Para nosotros, lectores y poetas un poco cojos, lo importante en la poesía es vivirla, un poco como el sexo: ¿te preocupas en darle una definición o en buscarte un buen o buena amante? En otras palabras la página que acabas de leer hubiese sido mejor no escribirla y aun menos leerla. Hasta pronto.

Espacio Narrativo

pateando entre escombros, paredes levantadas a medias, escaleras que acaban en la nada, los suelos llenos de trozos de sueños, historias sin acabar, versos que buscan poemas, y personajes que piden a - Presentación -

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