El arco inmenso de la via láctea domina un extraño paisaje de barrancos y formaciones rocosas roja, y genera un Paisaje Sonoro hondo, frío como la oscuridad de las estrellas
Genesis, por Carl Jones

Paisaje sonoro, la voz de nuestros lugares

¡Shhh! ¿que? Splish splash ¿eh? chapotea alegre el agua en el canal; entonces pat pat es… Paseante cruza puente y… ¡Escucha este! Tlik-tlak, la bicicleta crujiendo se va. Alguien que no veo abre una ventana, sopla ligero el viento entre las ramas, desde la sombra de un callejón una voz llama y yo juego con las rimas: los sonidos nacen de un movimiento desde dentro, de ondas concéntricas sobre la piel de la materia, y como diminutas perlas de plata resbalan, sobre el agua de los canales, y van a la deriva, hasta que desaparecen detrás, del horizonte del silencio: es la Noche, toca Ámsterdam como si fuese un instrumento, es la Noche, crea una melodía, un paisaje sonoro que nos cuenta, que nos habla.

Mi voz soy yo reflejado sobre una superficie de sonido, es mi propio ser que se vuelve materia audible que tú tocas a través del oído. Por mi voz tú me conoces, entiendes mis emociones o mis necesidades, interactúas conmigo, te deja seducir o me seduces: la voz es un elemento fundamental de nuestra identidad y puente vivo entre nosotros. Los paisajes son sistemas vivos que nacen de la relación entre el ser humano y un lugar, tienen identidad, y una voz compuesta por todos los sonidos que él están acaeciendo y que son susceptibles de ser escuchados por ti: el ruido de los coches de la circunvalación, el repiqueteo de un reloj en el silencio de una sala de espera, el grito de júbilo durante un partido, el chapoteo del agua en los costados del puerto, el susurro de las hojas que caen, el canto de un ave que se revuelca en las sábanas del cielo o el borboteo familiar de los vecinos en un bar, son ejemplos de los sonidos que construyen a diario nuestros Paisajes Sonoros.

El paisaje sonoro es un espacio de vivencia, de actividad, de comprensión y movimiento. Los sonidos producidos por la naturaleza nos hablan de los fenómenos que están afectando nuestro entorno, imagina un trueno que de repente rompe el espejo del cielo; los sonidos emitidos o provocados por otras personas nos comunican su presencia, las actividades que están realizando, sus intenciones o estado emocional: los sonidos que forman el Paisaje Sonoro llenan el espacio físico y permiten a los seres comprenderlo e integrarse en él.

El sonido genera emociones, induce situaciones estéticas, despierta la memoria e interactúa con nuestro pasado o cambia el estado de nuestro cuerpo. Todos lo experimentamos a diario, el murmullo del mar que calma los nervios, un sonido que nos devuelve a la infancia, o una melodía capaz de crear alegría, nostalgia, dolor, deseo de bailar o de dormir: el sonido afecta y hasta posee nuestra mente y nuestro cuerpo. El Paisaje Sonoro influencia nuestros días de la misma manera que la música y los otros sonidos, puede producir bienestar y paz, o estrés, disturbio del sueño, malestar, imagina el ruido de una fábrica o la voz del viento en un hayedo.

Dentro de los flujos sonoros cotidianos, hay sonidos que se diferencian por un valor especial que las sociedades o los individuos les reconocen después de un proceso de selección, purificación y asimilación, sonidos que se decantan a lo largo de la historia individual o colectiva adquiriendo una carga emocional y un valor simbólico y cultural que van más allá de sus propiedades físicas: el repiqueteo de una campana que moja los tejados del barrio, la voz que desde un alminar llama al rezo, la sirena de un tren que se pierde alegre por el aire, trompetas, cuernos, tamboriles, la campana de recreo, un himno. La carga de significado de estos sonidos trasciende el plano físico y se convierte en síntesis de un entero proceso histórico, en una época y visión del mundo, de un símbolo capaz de unir o separar, de crear o representar identidades; el Paisaje Sonoro que nace de estos sonidos conecta vivencia y emoción con el espacio físico, convirtiendo el lugar en hogar.

Esta galería de imagenes quiere ser un juego visual-auditivo: mira, ¿que paisaje sonoro escuchas?

Gabi

Mis pensamientos son como humo, se van al mínimo movimiento de aire. Voluble, como la mar cambio de rumbo cada seis horas, mis sentimientos se manifiestan de pronto y sin engaño. Vivo perdidamente... - Autobiografía -

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