Juan Carlos I Los españoles somos inferiores
Juan Carlos I (El Jueves)

Los españoles somos inferiores

La conversación es común y corriente. Estamos sentados en la terraza de un bar en San Julián. La plazoleta queda en la ribera norte del casco antiguo, la domina una alta cruz de hierro forjado clavada a un pedestal de mármol. Tiene dos lados abiertos y dos cerrados por una fila de viejas casas y por el lateral de la iglesia del santo que da nombre al barrio y a la plaza. Antes de la pandemia la plaza solía estar llena de una mezcla curiosa de gente de todas las edades, todos abríaamos una larguísima y hermosa brecha en la barrera generacional. Hoy, si quitas a los clientes del bar, está desierta.
Hablo de la pandemia con un conocido que me he cruzado hace 10 minutos y que me invitó a sentarme con él.
YO: ¿No te cuestiono las medidas en sí vale? Pongamos que estoy de acuerdo. Fue la forma que me volvió loco. Nos han tratado como niños tontos o peor, el Estado se ha portado con nosotros como un amo con una panda de criados idiotas.
ÉL: Es que si no se hace así la gente no cumple, hay que obligarla, sabes como somos los Españoles.
YO: Otra vez con lo mismo… Mira, me parece bien lo que dices, pero esto significa que todos los que pensáis así tenéis que aceptar que los Españoles, vosotros incluidos, no valemos nada, que los Españoles somos inferiores a los Noruegos y a los Suizos, que a ellos se les puede hablar como a adultos inteligentes, que se merecen su libertad y que nosotros somos un pueblo de tontos, que no merecemos derechos, que solo pueden gobernarnos con palo de 500 pavos de multa y zanahoria, que no estamos a la altura de nada, que somos incapaces, que no tenemos el mínimo sentido de ser una colectividad, en fin, que somos un pueblo inferior. Al final les dais la razón a los turistas, ¿España? Toros, sangría y jamón.
ÉL: ¿Pero qué dices?
YO: Digo lo que dijiste tú, solo más claro.
ÉL: ¡Yo no dije esto! ¿Los españoles somos inferiores? ¡Anda ya!
YO: No solo lo dijiste, tú como muchos, y en compañía del Estado, colgáis banderas pero la verdad es que no tenéis fe en nuestra gente.

de: Punto 0 diario de una pandemia

 

Alejandro Sidonia

Sediento siempre de novedades, y tan sobrado de imaginaciones extrañas y maliciosas, como falto de juicio y compostura. Con los nervios siempre tensos, el alma continuamente... - Autobiografía -

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