una cara sale de la oscuridad como si uN día ese Hombre se fue al Diablo. solo mitad del perfil se ve
Scream, de Alexis Mialaret

uN día ese Hombre se fue al Diablo

uN día ese Hombre se fue al Diablo con cierta alegría, es que tenía que cumplir con un sueño. todos los caminos intentados se habían revelado engañosos, por eso eligió buscar al viejo maldito, al primer rebelde, aquel gran anarquista imaginero compañero de tantos hombres ilustres. el tema de trocar su alma no le daba miedo, esta es la vida, se decía tocándose el hombro, ya no me preocupa lo que vendrá luego; además, ¿por qué debería tener miedo a perder algo que no conozco? solo hoy es cierto, así se decía.

encontrarlo fue, ni fácil ni difícil, le costó algo de tiempo esto sí. el Diablo lo recibe con extrema cordialidad. aunque al Hombre le resulta difícil entender sus rasgos, que parecen cambiar como reflejos de cristal, algo en su cara le recuerda a alguien que ha conocido muy bien, un alguien del que se ha olvidado puede ser, estas cosas pasan, como un compañero de la primaria o un vecino, cuyo nombre se ha caído en las cuevas sin fonfo de la memoria hasta llegar un día en que ni el eco llega desde lo oscuro, y eso es cuando las cosas se han perdido para siempre.

el Diablo le ofrece algo de beber. se sientan y charlan como si se conocieran de chicos. el Hombre no se esperaba que el Diablo fuese tan cercano tan, humano, tan parecida su voz y tan dulce, acogedora. familiar. pocos distinguirían el Príncipe de la Oscuridad cruzando un semáforo. el Hombre no conseguía tener una idea de su edad.

despacio llegan a la razón de la visita. el Diablo se levanta y se le acerca con una sonrisa tan linda que el Hombre se conmueve. con delicadeza le pone una mano al pecho y con cuidado le mira bien bien el alma. el Hombre siente algo extraño y agradable, como si un pesecito estuviese nadando en el agua de su espíritu buscando gusanitos entre las algas de los recuerdos. le sale de reírse. siguen así un buen rato, el Diablo muy concentrado en lo suyo y el Hombre siempre a punto de reírse. el Diablo acaba, retira la mano, se sienta, enciende un cigarrillo y lo mira con ternura.

amigo mio, ¿qué tengo que decirle? un tiempo no hubiese dudado en tenerte entre los míos, hubiese esperado tu muerte carnal con paciencia ¿el tiempo no tiene mucho sentido verdad? el eterno y un minuto se parecen tanto que a veces me pregunto si no sea solo un chiste del Viejo Barbudo. el Diablo se levanta, se te acerca, se pone atrás del hombre y delicadamente le posa las manos en el hombro. no amigo mío. no hubiese dudado, no, estaría orgulloso de ganarme otra alma como la tuya, tan libre tan atrevida tan, diabólicamente humana, ¡y su deseo! tan fuerte, tan grande que te olvidaste de todo. estás dispuesto a trocar la eternidad por un instante, por un instante solo. sonríe. pero el tiempo es solo un chiste verdad? el eterno y un minuto se parecen tanto. se aleja de él, vuelve al escritorio con cierta alegría. toma un trago de agua y sigue. hubieras sido una joya entre mi gente, tus gritos hubiesen superado todas bellezas mortales, tus gritos hubiesen sido una de mis obras maestras. pero hoy día lo que tú tienes no vale nada, y lo que yo debería darte tan difícil de conseguir. no, no te creas amigo mío, hasta el Diablo tiene sus reglas, ¿donde estaría el sentido de mi trabajo si tú fueses obligado a venderte y yo a satisfacer tu deseo? usted es un caso desesperado, vuelva a casa, consuélese como pueda: la inocencia se pierde una sola vez.

Desdemenia

Si has llegado aquí es porque te encanta meter la nariz bien a fondo en la vida de los demás, un poco como los perros, quieres oler mis excrementos para asegurarte que no eres el único, o la única, a soltar tanta peste...
- Autobiografía -

Comenta