retrato de dos asesinos, uno de los dos riendo, para un divertido cuento de ficción
risas (Nicomod)

Los asesinos de la primaria, un relato escrito con ChatGPT

Tal y como las personas de escasa originalidad, quiero juntar mi voz a la muchedumbre y opinar, yo también sobre la inteligencia artificial y su presunto atentado al arte de escribir relatos. Y para ser tan correcto, como nos quieren los curas, los jefes, los políticos y las parejas infieles, antes de expresar una opinión al respecto, aunque sin respeto, quiero conocer el asunto de primera mano, o sea, escribiré un relato utilizando ChatGPT. ¡Silencio sin favor! Redoble de tambores, la muchedumbre enmudecida y expectante mira a la pantalla: ¡el experimento comienza!

Los asesinos de la primaria
(Un relato escrito con ChatGPT)

Primer intento

Cojo el ordenador y tecleo sin furor la siguiente entrada. Perdón, nosotros, los expertos, llamamos entrada a la información que el usuario proporciona a ChatGPT, y que el Chat procesará en función de dar una respuesta que tiene una cualidad que siempre le falta a las personas: coherencia.

– Microrrelato de 300 palabras para un público adulto, tono tragicómico. Lugar: un bar de una gran ciudad de tu elección. Tiempo: es de noche, llueve, faltan pocos días para la navidad. Protagonistas: dos hombres. Argumento: dos asesinos se encuentran una noche en la barra de un bar. Descubren que fueron al colegio juntos y que los dos se han convertido en asesinos. Entre risas y alegrías los dos se envenenan uno con el otro. El camarero del bar elige vender los cadáveres para hacer hamburguesas.-

ChatGPT en pocos segundos genera este cuento:

«En una noche lluviosa, en un oscuro bar de Nueva York, dos hombres se encontraron cara a cara en la barra. La tenue luz resaltaba sus miradas cansadas y sus rostros curtidos por el tiempo. Estos dos individuos, sin saberlo, compartieron un oscuro pasado en la misma escuela secundaria, pero ahora se habían convertido en asesinos a sueldo.

Jack, el primero en llegar, se sentó en un taburete y pidió un bourbon. Mientras esperaba su bebida, notó a un hombre de aspecto igualmente sombrío, Mike, que se acercaba a la barra. Un escalofrío recorrió la espalda de Jack cuando reconoció a su antiguo compañero de clase.

—¿Mike? —exclamó Jack, incrédulo—. ¿Eres tú?

Mike lo miró con sorpresa y luego sonrió, revelando una hilera de dientes afilados.

—Jack, viejo amigo. ¿Quién lo hubiera pensado? —dijo Mike, extendiendo la mano para estrecharla con la de Jack.

Entre risas nerviosas, compartieron historias sobre cómo habían llegado a este oscuro oficio. Las conversaciones se mezclaban con la lluvia que golpeaba los cristales del bar y las botellas de licor que se vaciaban lentamente.

Sin embargo, la camaradería pronto se convirtió en una rivalidad amarga. Comenzaron a comparar quién había asesinado a más personas y quién tenía métodos más efectivos. Las risas se volvieron más tensas, y las miradas se volvieron más frías.

En un momento de descuido, Jack dejó caer un frasco de veneno en su bebida, mientras que M
ike vertió lentamente una sustancia letal en la bebida de Jack. Ambos se miraron, complacidos con su astucia.

Cuando se disponían a brindar en una última y macabra celebración, el camarero, que había estado observando en silencio, reveló su verdadera naturaleza. Era un caníbal. Con una sonrisa diabólica, les dijo:

– Amigos, he estado esperando este momento. Ahora, sus cuerpos alimentarán mi cocina.

Y así, en medio de la lluvia y la oscuridad, el camarero llevó a cabo su siniestro plan. Los cadáveres de Jack y Mike fueron convertidos en hamburguesas que, de alguna manera, terminaron sirviéndose a los clientes desprevenidos del bar.
La noche de lluvia siguió su curso, y los clientes disfrutaron de sus hamburguesas sin saber la trágica y cómica historia que se escondía detrás de esa noche fatídica en el bar de la gran ciudad.»

Segundo intento

El cuento escrito por ChatGPT no me ha gustado mucho. Le pido al programa de modificarlo:

«Muy bonito, escríbelo otra vez, pero quita al camarero y las hamburguesas por favor.»

El programa genera un nuevo cuento aplicando las correcciones que acabo de pedirle, ojalá pudiese pedirle un café:

«En una noche lluviosa, en un oscuro bar de Nueva York, dos hombres se encontraron cara a cara en la barra. La tenue luz resaltaba sus miradas cansadas y sus rostros curtidos por el tiempo. Estos dos individuos, sin saberlo, compartieron un oscuro pasado en la misma escuela secundaria, pero ahora se habían convertido en asesinos a sueldo.

Jack, el primero en llegar, se sentó en un taburete y pidió un bourbon. Mientras esperaba su bebida, notó a un hombre de aspecto igualmente sombrío, Mike, que se acercaba a la barra. Un escalofrío recorrió la espalda de Jack cuando reconoció a su antiguo compañero de clase.

—¿Mike? —exclamó Jack, incrédulo—. ¿Eres tú?

Mike lo miró con sorpresa y luego sonrió, revelando una hilera de dientes afilados.

—Jack, viejo amigo. ¿Quién lo hubiera pensado? —dijo Mike, extendiendo la mano para estrecharla con la de Jack.

Entre risas nerviosas, compartieron historias sobre cómo habían llegado a este oscuro oficio. Las conversaciones se mezclaban con la lluvia que golpeaba los cristales del bar y las botellas de licor que se vaciaban lentamente.

Sin embargo, la camaradería pronto se convirtió en una rivalidad amarga. Comenzaron a comparar quién había asesinado a más personas y quién tenía métodos más efectivos. Las risas se volvieron más tensas, y las miradas se volvieron más frías.

En un momento de descuido, Jack dejó caer un frasco de veneno en su bebida, mientras que Mike vertió lentamente una sustancia letal en la bebida de Jack. Ambos se miraron, complacidos con su astucia.

Cuando se disponían a brindar en una última y macabra celebración, el destino incierto les esperaba, y la noche lluviosa ocultaba sus oscuros secretos en las sombras de la gran ciudad.
«

A pesar de que el estilo sigue siendo bajito, sigo intentando y le pido a ChatGPT escribir el relato de los asesinos de la primaria cambiando el final:

«Cambia un poco el final. Los dos comienzan a sentir los efectos del veneno, se dan cuenta de lo que ha pasado, se levantan de golpe, intentan lanzarse uno contra el otro, pero el veneno los ha debilitado ya: caen al suelo y mueren mirándose a los ojos.«

«En una noche lluviosa, en un oscuro bar de Nueva York, dos hombres se encontraron cara a cara en la barra. La tenue luz resaltaba sus miradas cansadas y sus rostros curtidos por el tiempo. Estos dos individuos, sin saberlo, compartieron un oscuro pasado en la misma escuela secundaria, pero ahora se habían convertido en asesinos a sueldo.

Jack, el primero en llegar, se sentó en un taburete y pidió un bourbon. Mientras esperaba su bebida, notó a un hombre de aspecto igualmente sombrío, Mike, que se acercaba a la barra. Un escalofrío recorrió la espalda de Jack cuando reconoció a su antiguo compañero de clase.

—¿Mike? —exclamó Jack, incrédulo—. ¿Eres tú?

Mike lo miró con sorpresa y luego sonrió, revelando una hilera de dientes afilados.

—Jack, viejo amigo. ¿Quién lo hubiera pensado? —dijo Mike, extendiendo la mano para estrecharla con la de Jack.

Entre risas nerviosas, compartieron historias sobre cómo habían llegado a este oscuro oficio. Las conversaciones se mezclaban con la lluvia que golpeaba los cristales del bar y las botellas de licor que se vaciaban lentamente.

Sin embargo, la camaradería pronto se convirtió en una rivalidad amarga. Comenzaron a comparar quién había asesinado a más personas y quién tenía métodos más efectivos. Las risas se volvieron más tensas, y las miradas se volvieron más frías.

En un momento de descuido, Jack dejó caer un frasco de veneno en su bebida, mientras que Mike vertió lentamente una sustancia letal en la bebida de Jack. Ambos se dieron cuenta de lo que había sucedido cuando los efectos del veneno comenzaron a hacerse evidentes. Se levantaron de golpe, intentaron lanzarse uno contra el otro, pero el veneno ya los había debilitado. Caídos al suelo, se miraron a los ojos, con el conocimiento de que habían sellado su destino. La lluvia seguía cayendo, y la noche ocultaba su trágico desenlace en las sombras de la gran ciudad.

Tercer y más intentos

No estoy satisfecho. Le pido al ChatGPT otras correcciones, y genero el cuento una y otra vez. En esta fase del juego con la máquina, leo por lo alto: no es tanto el estilo, sobre el cual tenemos poco control sobre la máquina, sino el desarrollo de la trama lo que me interesa.

Correcciones manuales y versión final

Decido que el ChatGPT no puede hacer mucho más con el material que le he proporcionado: paso a las correcciones manuales. Tardo unos 10 minutos. Esto es el resultado final.

«En una noche lluviosa, en un oscuro bar de Nueva York, Jack se sentó en un taburete y pidió un bourbon. Mientras esperaba su bebida, notó a un hombre de aspecto sombrío, inteligente, que con movimientos elegantes como un gato se acercaba a la barra. Un escalofrío recorrió la espalda de Jack cuando reconoció a un antiguo compañero de la primaria.

—¿Mike? —exclamó Jack, incrédulo—. ¿Eres tú?

Mike lo miró con sorpresa y luego sonrió, revelando una hilera de dientes afilados.

— ¡Jack!, ¡viejo amigo! —dijo Mike abrazando a Jack.

Charla tras charla, descubrieron que compartían el mismo antiguo y noble oficio, el oficio de la sangre, el oficio de Caín: los dos eran asesinos, y amaban el oficio.

Las conversaciones se mezclaban con la lluvia que golpeaba los cristales del bar, las botellas de licor se vaciaban lentamente. Uno tras otro, los que habían muerto por sus manos volvían a vivir y morir otra vez en los cuentos de Jack y Mike; la sangre llenaba de calor las palabras de los viejos amigos.

Sin embargo, la camaradería pronto se convirtió en una rivalidad amarga. Comenzaron a comparar quién había asesinado a más personas y quién tenía métodos más efectivos. Las risas se volvieron más tensas, y las miradas se volvieron más frías.

En un momento de descuido, Jack dejó caer un frasco de veneno en su bebida, mientras que Mike vertió una sustancia letal en la bebida de Jack. Ambos se dieron cuenta de lo que había sucedido cuando los efectos del veneno comenzaron a hacerse evidentes. Se levantaron de golpe, intentaron lanzarse uno contra el otro, pero el veneno ya los había debilitado. Caídos al suelo, se miraron a los ojos, conscientes de que habían sellado su destino. Sonrieron, habían muerto a manos de un amigo, habían muerto a manos de un asesino. La lluvia seguía cayendo, la noche acunaba sus convulsiones. El ruido del tráfico se coló por la puerta del bar y escondió sus últimos respiros.

Conclusión

No, no va no va no va. Para los escritores de profesión, ChatGPT es útil para agilizar algunas tareas, pero en absoluto puede sustituirse al ser humano, ni tampoco encontrar utilidad en el mundo de la escritura creativa. Por lo menos de momento. Creo que el día en que el ser humano será capaz de crear algo pensante, diferente de un hijo carnal, ni será un ser humano, sino algo que… ¡Oye! ¿Podría ser un relato no? ¡Hasta pronto lector!

Foto en color del títere de un escritor, fotografía tomada en un mercadillo.
Mercado de títeres, (Jose María Cuellar)

Espacio Narrativo

pateando entre escombros, paredes levantadas a medias, escaleras que acaban en la nada, los suelos llenos de trozos de sueños, historias sin acabar, versos que buscan poemas, y personajes que piden a - Presentación -

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